1. Sistemas de depuración


Las emisiones a la atmósfera se pueden clasificar en gases y partículas. La depuración de una emisión se agrupa fundamentalmente en tecnologías de depuración de contaminantes gaseosos y de polvo (partículas sólidas de distintas granulometrías).

El objetivo de un sistema de control o depuración de las emisiones de las sustancias que provocan la contaminación atmosférica es asegurar que concentraciones excesivas de los contaminantes atmosféricos no alcancen los receptores (personas, vegetación, etc.), y permita el cumplimiento de los valores límites de calidad del aire.

Un sistema bien diseñado evitará la exposición de un receptor a una concentración nociva de contaminantes. La mayoría de los sistemas de depuración de la contaminación atmosférica combinan distintas técnicas.

Para fuentes emisoras complejas se utilizan más de un sistema de depuración de forma integrada (por ejemplo: el caso de los incineradores de residuos). A continuación se detallan los sistemas de depuración de las emisiones más habituales para las emisiones derivadas de procesos industriales, que se resumen en la tabla contigua. También es importante distinguir entre la depuración de gases contaminantes y partículas, que exigen sistemas diferentes.

La decisión de utilizar un sistema u otro, depende de factores tales como: tipo de contaminante, concentración de los mismos, eficacia del sistema concreto, caudal a depurar, efluentes secundarios, espacio disponible, costes de inversión y de operación, etc. Para seleccionar el equipo adecuado, se han de conocer las características y condiciones del efluente o emisión a tratar:

- Características del gas a depurar: composición, temperatura, presión, humedad, densidad, viscosidad, punto de rocío de los componentes condensables (agua normalmente), conductividad eléctrica, corrosividad, inflamabilidad, toxicidad, etc.

- Características de las partículas: tipo, tamaño y distribución de las mismas, densidad de las partículas, tendencia a la aglomeración, corrosividad, higroscopicidad*, inflamabilidad, toxicidad, conductividad eléctrica, abrasividad.

- Factores de proceso: caudal, concentración de partículas y gases, variación de los caudales, eficacia requerida, pérdida de carga permisible, etc.

- Factores operacionales: limitaciones estructurales de la instalación, espacio, costes de inversión y de mantenimiento y operación.

Esto es lo que sería deseable conocer en todos los problemas, pero en la realidad, de muchos de estos parámetros sólo se tiene una idea aproximada. De los parámetros citados es necesario tener un conocimiento bastante exacto de los principales para poder elegir y diseñar el equipo adecuadamente:

- Concentración(es) de la emisión y eficacia requerida, límite de emisión, ya que esto condiciona el escoger un equipo u otro. Este parámetro condiciona el tamaño del equipo, siendo éste proporcional prácticamente al caudal.

- Temperatura, este parámetro también puede llegar a condicionar la elección de un tipo de equipo u otro. Se suele conocer con precisión.

- En el caso de tratarse de un gas cargado de partículas, es necesario conocer además su tamaño (curva granulométrica).

- Datos fisicoquímicos especiales de cada caso particular: tendencia a la aglomeración, abrasividad, explosividad, toxicidad, etc.

Un problema frecuente es la necesidad de reducir la temperatura de la corriente a depurar a unos niveles que permitan la utilización del sistema de depuración a utilizar. El enfriamiento de los gases se puede realizar por diferentes procedimientos (recuperación energética, tuberías refrigeradas por agua, intercambiadores tubulares, acumuladores refractarios, torres de enfriamiento, dilución con aire ambiente, etc.).

Estos sistemas de depuración se utilizan en las fábricas de cemento, de cal, centrales térmicas de carbón, de papel, en los incineradores, en la industria del petróleo, en la siderurgia, en las fábricas de muebles y serrerías, etc.