COMPORTAMIENTO

Se trata de una especie muy confiada, siendo más difícil de asustar que otras acuáticas con las que comparte el hábitat. Normalmente utiliza el buceo para huir, presentando unas características anatómicas que hacen que la maniobra de despegue sea embarazosa, pese a presentar un vuelo ligero y veloz. Es una especie poco adaptada a andar en tierra firme.

La especie presenta un comportamiento gregario excepto en el período nupcial, cuando la conducta agresiva tanto de los machos durante el cortejo, como de las hembras a lo largo de la puesta y cría de los pollos, hacen disgregarse a los bandos en unidades de menor tamaño. En invierno los individuos se concentran en aguas libres extensas. Los movimientos migratorios se realizan en pequeños bandos.

ALIMENTACIÓN

La Malvasía cabeciblanca se alimenta casi por completo mediante el buceo, principalmente usando su pico a modo de órgano táctil para extraer los recursos del sustrato del fondo de las lagunas. Se trata de uno de los patos con mayor capacidad de inmersión, llegando a permanecer hasta más de un minuto bajo el agua. Generalmente se alimenta por la noche.

Las larvas bénticas de dípteros de la familia Chironomidae son el principal componente de la dieta en la mayor parte de las zonas estudiadas, tanto en individuos adultos como en pollos. Otros componentes de la dieta con menor importancia son poliquetos, anfípodos, semillas y partes vegetativas de macrófitos y helófitos.


HÁBITAT

La Malvasía cabeciblanca es un pato estereotipado en cuanto a la elección del hábitat. En este sentido, en época reproductora habitualmente escoge aquellas zonas palustres con extensiones de aguas libres, semipermanentes o temporales, dulces o salobres y alcalinas, que presenten cierta profundidad (generalmente de 0,5 a 3,0 m.), y que posean pequeñas zonas protegidas, incluidas en humedales de mayor extensión.

En líneas generales, durante el invierno suele ocupar lagunas extensas que, en algunos casos, llegan a ostentar características salinas, independientemente de la cobertura de vegetación palustre en las orillas.

La disponibilidad de alimento -principalmente larvas de quironómidos- es un elemento clave en la selección del hábitat por la especie.

REPRODUCCIÓN

La época de reproducción comienza en España a finales de invierno, normalmente en marzo, aunque puede fluctuar en función de las condiciones climáticas presentes en cada período.

Para la cría, selecciona localidades con zonas de abundante cobertura de helófitos que ofrecen cierta protección frente a molestias exteriores y predadores.

Los machos adquieren un tono azul en el pico y el plumaje de cría entre diciembre y marzo, perdiéndolo a partir de octubre. Aún permanece poco claro si la especie es monógama, polígama, promiscua o, como en la Malvasía canela (O. jamaicensis), una mezcla de las tres.

Sólo las hembras incuban y permanecen al cuidado de los pollos hasta las pocas semanas de nacer. Las hembras construyen el nido sobre el agua en vegetación emergente, tal como carrizo (Phragmites australis), enea (Typha dominguensis) o masiega (Cladium mariscus), algunas veces incluso utilizando nidos viejos de otras acuáticas, como la focha común. Los materiales empleados en la construcción se componen primordialmente de tallos y hojas de helófitos.

La puesta es de 4-9 huevos y se realiza normalmente entre abril y julio.

Los pollos pueden aparecer desde abril hasta septiembre, pero lo más común es entre junio y julio. Son nidífugos, esencialmente insectívoros y se independizan a los 15-20 días de su nacimiento.

Cuando finaliza la época de cría, tanto los jóvenes, como las hembras y los machos adultos vuelven a congregarse en grupos.